
Cada vez vemos con más frecuencia pacientes que acuden a la consulta derivados por otros especialistas porque tienen el azúcar alto o, lo que se llama hemoglobina glicosilada, en un rango de “prediabetes”. Lo primero que habría que decir es que, al contrario de los conceptos empleados para definir la diabetes, los de la prediabetes no están internacionalmente aceptados. Es decir, que, según la entidad u organización internacional particular de endocrinología, los criterios diagnósticos para hablar de prediabetes son distintos, y lo que para algunas asociaciones un determinado valor sería diagnóstico de prediabetes, para otra no.
No hay consenso universal para considerar la hemoglobina glicosada criterio de diabetes
Así, para la Organización Mundial de la Salud, se habla de prediabetes con una glucosa entre 140-199 mg/dl después de una sobrecarga oral de glucosa de 75 g o una glucosa en ayunas de 110-125 mg/dl. No tendría en cuenta la hemoglobina glicosilada por la que tantos pacientes acuden a consulta.
Sin embargo, para la ADA (American Diabetes Association) y el NICE (The National Institute for Health and Care Excellence), no se tendría en cuenta la sobrecarga oral de glucosa y se hablaría de prediabetes con una gliacada de 5,7-6,4 % y una glucosa basal de 100-125 mg/día para el caso de la ADA y de glicada 6-6,4 % y glucosa basal 110-125 mg/dl en consideración del NICE.
Así que, como se puede ver, el tema de la glicada y su consideración como prediabetes es bastante discutido. Al igual que el de la glucosa basal o también llamada glucosa de la mañana en ayunas alterada, dato por el que también acuden muchos pacientes a la consulta. (acuden con cifras de glucosa por la mañana de 108-112…)
Las alteraciones en los niveles de glucosa aumentan el riesgo de diabetes tipo 2
Lo que sí hay consenso entre los diferentes grupos de endocrinología es que se habla de prediabetes cuando se presentan unos niveles de glucosa que no cumplen los criterios para el diagnóstico de diabetes, pero son demasiado elevados como para ser considerados normales. El riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 está presente en todos los niveles de glucemia alterados, estando el riesgo más alto en los pacientes con:
- Glucemia basal alterada en ayunas (GBA), (cifras de 100-125 mg/día).
- Intolerancia a la glucosa (ITG) (cifras de glucosa de 140-199 mg/dl a las 2h de una sobrecarga oral de 75 g de azúcar).
- Hemoglobina glicosilada entre 5,7-6,4 %2. (media de azúcar de los últimos 3 meses).
Todas estas situaciones no son una enfermedad en sí mismas, pero sí hay que considerarlas como factores de riesgo elevado de desarrollar diabetes tipo 2 y de sufrir complicaciones cardiovasculares.
No solo los dulces aumentan el riesgo de tener prediabetes y diabetes tipo 2
Muchos pacientes se extrañan cuando vienen a consulta con los resultados de los análisis y se les explica que tienen prediabetes, ya que aseguran que no toman dulces y que cuidan la alimentación. En este sentido, es fundamental entender que hay otros condicionantes más importantes que suponen un riesgo mayor para acabar desarrollando diabetes tipo 2 que simplemente el tomar dulces. Algunos de estos factores no se pueden modificar, mientras que otros podrían evitarse con cambios en la alimentación y en el estilo de vida.
Vamos a verlo.
Factores de riesgo de diabetes y prediabetes no modificables
- Edad: los mecanismos que intervienen en la regulación de la glucosa tienen más riesgo de alterarse con la edad, siendo el mayor incremento de riesgo a partir de los 60 años.
- Antecedente de diabetes tipo 2 en familiar de primer grado: las personas con padre o madre con diabetes tipo 2 tienen entre 2-3 veces (5-6 veces si ambos padres presentan la enfermedad) mayor riesgo de desarrollar alteraciones en la glucosa. Ahora bien, si bien la genética influye en su aparición, se ha visto que por encima de esto prioriza el tener unos buenos hábitos de ejercicio y alimentación.
- Antecedente de diabetes mellitus gestacional (DMG, o diabetes durante el embarazo): un metaanálisis de 20 estudios informó que las mujeres con antecedentes de diabetes gestacional tenían alrededor de 7,5 veces mayor riesgo de DM2 en comparación con las mujeres que no lo habían presentado. De ahí a la necesidad de seguir con controles analíticos y cuidado estricto de la dieta durante y tras el embarazo.
- Síndrome ovario poliquístico (SOP): este síndrome se ha asociado en muchas ocasiones a resistencia a la insulina y por tanto mala respuesta a la acción de esta hormona. En consecuencia, hay más riesgo de que la glucosa no pase correctamente a las células y pueda ser eliminada, más riesgo de que el páncreas trate de compensarlo generando más insulina y finalmente que la función pancreática se altere y aparezca la prediabetes y diabetes (riesgo entre 2 a 4 veces mayor)
Factores de riesgo de diabetes y prediabetes modificables
- Obesidad, sobrepeso y obesidad abdominal: en el Nursesʼ Health Study, tras 14 años de seguimiento, el riesgo de incidencia de diabetes, ajustado por edad, fue casi 100 veces mayor para las mujeres con IMC > 35 kg/m2 (OBESIDAD) en comparación con aquellas con IMC < 22 con normo peso. De la misma manera, reducir la grasa abdominal y bajar de peso mejoran el control glucémico en pacientes prediabéticos y con diabetes establecida. Es el acúmulo elevado de grasa abdominal el que interfiere en la función de la insulina secretada por el páncreas, obligándole a tener una mayor secreción de esta hormona e incrementado así el riesgo de alteración de su funcionamiento con el tiempo y aparición de la diabetes.
Aunque no se engorde, la falta de ejercicio aumenta el riesgo de prediabetes
- Sedentarismo: hay que sacar tiempo para movernos, un estilo de vida sedentario reduce el gasto de energía y promueve el acúmulo de grasa y el aumento de peso, lo que ya hemos visto que eleva el riesgo de diabetes tipo 2. Curiosamente, diversos estudios indican que no es necesario que el sedentarismo conlleve un aumento de peso para incrementar el riesgo de prediabetes y diabetes tipo 2; la inactividad física y la capacidad aeróbica y de fuerza muscular disminuida, incluso sin aumento de peso, parece aumentar el riesgo de diabetes tipo 2.
Los efectos secundarios del tabaco perduran hasta 20 años después de suspender su consumo
Tabaquismo: entre los múltiples efectos secundarios del consumo de tabaco se encuentra un mayor riesgo de desarrollar prediabetes y DM2 de manera dosis dependiente (cuantos más cigarrillos, mayor riesgo) (RR 1.4, IC del 95 %, 1.3-1.6) según un metaanálisis de 25 estudios de cohortes prospectivos que analizan la relación. Lo que debe motivar para interrumpir su consumo, es que dejar de fumar puede reducir el riesgo de diabetes, siendo el beneficio evidente cinco años después del abandono, e igualándose al riesgo a los que nunca fumaron después de 20 años sin fumar.
La dieta mediterránea es la más eficaz para prevenir y revertir la prediabetes
Patrones dietéticos: muy importante, la dieta puede influir en el desarrollo de prediabetes y de DM2 incluso aunque no implique un aumento de peso. Así, una dieta rica en carnes rojas o precocinadas, productos lácteos altos en grasa, refrescos azucarados, dulces y postres azucarados se asocia con un mayor riesgo de diabetes tipo 2 independientemente del IMC, actividad física, edad o antecedentes familiares. En contraste, aquellos que siguen una dieta en la que abunden las verduras, frutas, pescado, aves y cereales integrales, según diversos estudios, tienen un riesgo menor.
En cuanto a la dieta mediterránea (con alto contenido de frutas, verduras, cereales integrales, nueces y aceite de oliva como principales fuentes de grasa), el estudio PREDIMED concluyó que esta dieta reduce la aparición de diabetes tipo 2 hasta un 40 %, sin necesidad de reducción de peso.
Y todavía no hay datos concluyentes pero algunos estudios relacionan el consumo de productos lácteos bajos en grasa, fibra, nueces, café natural, café natural descafeinado y té verde con una reducción a largo plazo del riesgo de prediabetes y diabetes mellitus tipo 2.
Las enfermedades cardíacas o el colesterol alto también incrementan el riesgo de prediabetes
Y también hay situaciones médicas que incrementan el riesgo de desarrollar prediabetes y diabetes y que requieren especial vigilancia y atención:
Los pacientes con enfermedad coronaria, insuficiencia cardiaca avanzada y/o con enfermedad vascular tienen mayor riesgo de desarrollar diabetes. Tener la tensión alta, los triglicéridos elevados o tener un colesterol bueno HDL reducido también se asocian con mayor riesgo de prediabetes y diabetes tipo 2. Todas estas enfermedades suponen que hay que tener un especial cuidado con los hábitos dietéticos, control de peso y vigilancia de la tensión arterial e incluir la actividad física adaptada a cada persona con regularidad.
El mensaje más importante de todo esto es que, si se detecta a tiempo y se llevan a cabo las medidas adecuadas, la prediabetes puede revertirse. Por tanto, ¿qué se puede hacer?
Pérdida de peso (se ha visto como la medida más importante): En el caso de tener sobrepeso y obesidad el objetivo es perder entre un 5-10% del peso corporal. El estudio DIABETES PREVENTION PROGRAM, demostró que perder un 7% del peso corporal, reducía la evolución a DM en más de la mitad, siendo mayor la reducción del riesgo a más peso perdido e incluso llegando a valores de glucosa normales tras alcanzar el peso objetivo.
Los ejercicios de fuerza o con pesas también ayudan a revertir la prediabetes
Actividad física regular
Incluso aunque no se asocie a pérdida de peso, se ha visto que mejora los niveles de glucosa. El objetivo es conseguir hacer 150 minutos a la semana de un ejercicio moderado. No se trata de escalar el Everest cada tarde, pero tampoco vale dar un paseo por las calles viendo escaparates… se trata de practicar un ejercicio adaptado a nuestra condición física particular (que es conveniente evaluar con tu médico) y practicarlo de tal manera que no puedas mantener una conversación mientras lo practicas. Y de manera regular. A esto habría que añadir 2-3 sesiones semanales de ejercicios de fuerza, al menos 15 minutos, del tipo de sentadillas o pesas con baja carga, y que se ha visto que ayudan a mejorar la sensibilidad a la insulina.
Se ha demostrado también que ejercicio + dieta es más efectivo que la medicación sola en la mayoría de los casos.
Adoptar una dieta saludable
- Patrón de dieta mediterránea: no te compliques con dietas del paleolítico ni ayunos intermitentes. La dieta con más evidencia sólida científicamente demostrada de prevención y reversión de prediabetes es la dieta mediterránea, basada en legumbres, cereales integrales. frutas enteras y no en zumos, aceite de oliva, pescado y pescado azul y frutos secos.
- Reducir al máximo el consumo de alcohol. Un consumo elevado se ha relacionado directamente con un aumento de la grasa abdominal que es la más perjudicial, aumento de los triglicéridos (que incrementan el riesgo de diabetes), empeora la resistencia a la insulina (forzando más al páncreas a trabajar) y favoreciendo la progresión a la diabetes. Lo mejor es evitar su consumo diario, acompañarlo siempre de comida con proteínas y mejor vino seco, no combinados y no bebidas con azúcares añadidos.
- Reducir carbohidratos refinados: evitar los zumos y bebidas azucaradas, pan blanco especialmente el de tipo molde y biscotes, arroz blanco, pasta, patatas fritas, todos los dulces y bollería (aunque digan que son integrales, que tienen omega 3 o que no tiene azúcares añadidos…, los tienen y son perjudiciales)
- Aumentar el consumo de fibra: Los alimentos ricos en fibra ayudan a regular los niveles de azúcar en sangre y prolongan la sensación de saciedad ayudando a mantener el peso. Hay que incluir frutas (pero con moderación y no más de 3 al día evitando su consumo por la noche), verduras en comida y cena, legumbres y cereales integrales.
- Tomar proteína de calidad: también se ha visto que ayuda a regular los niveles de azúcar en sangre y evita los picos de secreción de insulina, que son los más perjudiciales. La encontramos en el pollo y el pavo, pescado azul, atún al natural, huevo, ternera blanca o legumbres.
No dormir las horas necesarias reduce la sensación de saciedad
Dormir las horas necesarias y que sea un sueño reparador: no dormir lo suficiente es interpretado por el cuerpo como una situación de estrés que da lugar a una mayor producción de cortisol, que induce un aumento de la secreción de glucosa desde el hígado a la sangre. Esto da lugar a un aumento anormal de la glucosa en ayunas y el riesgo de acabar desarrollando DM. Dormir poco y mal también se ha relacionado con un aumento de la hormona que hace que tengamos más hambre (llamada grelina) y disminuya la encargada de aportarnos saciedad (la leptina). En consecuencia, tenemos más riesgo de presentar antojos de dulces o comidas procesadas, de comer en mayor cantidad por reducción de la sensación y capacidad de saciedad y finalmente más riesgo de aumento de peso y de grasa abdominal. Aunque para algunos suene a utopía, se deberían dormir mínimo 6 horas al día y consiguiendo que sea un sueño reparador y de la calidad.
Hay suplementos naturales que ayudan a regular el azúcar, pero no sustituyen a la medicación
En cuanto a los suplementos naturales que aseguran revertir la prediabetes, a día de hoy no hay estudios concluyentes o con suficiente evidencia científica para asegurar el fin que prometen. La ciencia reconoce que hay varios suplementos que pueden ayudar a mejorar marcadores metabólicos como la glucosa basal, la insulina o la hemoglobina glicosilada, pero ninguno ha demostrado de forma concluyente que puedan solucionar la prediabetes o que puedan sustituir a dieta y medicación. Entre estos suplementos que pudieran servir de ayuda, en el contexto de dieta saludable, pérdida de peso y ejercicio, se encuentran la berberina, el cromo y el magnesio y algunos probióticos y polifenoles. Y siempre como complemento del resto de medidas y nunca como única solución.
En resumen, las alteraciones en las medidas de la glucemia suponen un aumento de riesgo para desarrollar diabetes y enfermedades cardiovasculares. Lo bueno es que, si se detectan y tratan a tiempo, el proceso puede ser reversible.
Entre las medidas más eficaces se encuentran bajar de peso en caso de obesidad y sobrepeso, hacer ejercicio físico con regularidad y seguir una dieta mediterránea. Los suplementos naturales pueden suponer una ayuda para regular el azúcar, pero nunca sustituirían la práctica de ejercicio físico y la alimentación.
Así que nada de complicaciones con dietas extremas o recurrir a un pastillero entero de complementos alimenticios. Por mucho que cueste creerlo, en muchos casos lo sencillo y habitual resulta lo más eficaz.